El chicle

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Dicen que las chuches son para que los abuelos los malcrien y los padres las prohibamos. Pues muy malos padres debemos ser porque en casa nunca se han prohibido o escondido. Al contrario, lo hemos querido “normalizar” porque todos sabemos que solo hace falta prohibir una cosa, para convertirla en “lo que más mola”.

Así que Mateu come Sugus, Chupa-chups, palotes, gominolas, huevos Kinder… lo único que nos faltaba, eran los chicles.

Cada vez que prueba una de estas cosas, quieras que no, un pelín sufro… ¿Sabrá comérselo?, ¿no se romperá el Chupa-chup?, etc. Y la primera vez del chicle, no fue menos. Pase 10 minutos contándole como funcionaba: “En la boca, masticar para notar el sabor pero no tragar. Masticar. Ña! Na! Na!” Le decía con la boca bien abierta, ¡tragar no!

El pobre Mateu masticó, masticó y mastico… hasta que descubrió lo difícil que es ¡tragarse un chicle! Molt be! Bravo! Se dice a si mismo cuando por fin lo consigue XD

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