Lleva pimiento…

Es curioso, hasta que no te vuelves padre y sales a comer por ahí con tus hijos, no te percatas de lo peculiares que son los llamados “menú infantil”.
La mayoría de las veces, se componen básicamente de pasta (boloñesa si tienes suerte) y algún tipo de carne rebozada en diferentes formatos u opciones (milanesa, nuggets o empañado de toda la vida) en modo plato combinado. Pues bien, como ya sabéis, @loscarcolanos salimos poco, pero cuando lo hacemos, vamos con todo. Osea que menús infantiles, hemos catado unos pocos y la verdad, no suelen valer la pena salvo alguna contada excepción. Por norma general suelen ser platos extremadamente poco cuidados, casi siempre te los sirven fríos, de lamentable presentación (rollo rancho de prisión), y de peor sabor. Y cuidado, no quiero decir con esto que nuestros hijos sean unos sibaritas del paladar ¡ni mucho menos! Son niños, pero no son tontos. Ni los nuestros, ni seguro que la mayoría de los otros niños.
¿Porque creen en los restaurantes que con unos macarrones fríos, con un poco de salsa de tomate de bote, orégano como para un batallón de infantería italiano y algo de queso de ese que se transforma en hilitos duros que ni tiburón podría con ellos, nuestros hijos van a comer? ¿En serio? Y con las famosas “carnes empanadas”, no te creas, que suele pasar lo mismo (aquí por suerte, sin orégano la mayoría de las veces…)

Hace unos días, estando de vacaciones en Roses (Costa Brava), fuimos con varios familiares a comer a uno de los locales del puerto de esta maravillosa ciudad del nord-este de Catalunya. El lugar en cuestión es es Restaurante Bitàkora en pleno puerto deportivo. Pues bien, aquí como suele pasar en casi todos sitios, contaban con un menú infantil compuesto de pasta y  “el empanado” de rigor.
Nosotros que ya estamos muy convencidos de pasar de los menús infantiles, igualmente preguntamos a nuestros retoños (error del cual más tarde nos daríamos cuenta), aún a sabiendas que acabarían picando-comiendo de las cosas que pidiéramos los demás (¡el rollo comuna a la hora de compartir comida con los más pequeños a veces es extremo!), y sucumbimos cual novatos a su petición de pasta y carne rebozada (¿qué niño puede resistirse a eso?).

Pues bien, en cuanto llegó y una vez repartimos en los dos platos (nuestros retoños aún son muy pequeños, así que compartieron uno de esos platos combinados para los dos), y después de nuestra obligada cata previa, la “bofetada” de realidad nos la dio #escolanito quien, después de probar un poco de pasta (os juro que eran macarrones con tomate planos sin más, incluso sin agujas de esas que llaman queso por encima. Al menos, a simple vista y al parecer de mi atrofiado paladar…), nos lanzó, cuál Shin-Chan, la bomba: “esto lleva pimiento y a mi no me gusta el pimiento”. Su madre y yo nos miramos y al unísono nos lanzamos nuevamente a la cata de tal manjar aplicando la mas que conocida técnica de hacer sonar la lengua contra el paladar varias veces. Fue casi imperceptible, pero un pequeño temblor en el ojo de @_Carme me confirmó dos cosas. Primera lo que mis papilas gustativas estaban berreando desde hacía unas milésimas de segundo: ¡¡Pimiento!!. Y segunda, que los dos tenemos unos paladares lamentables.

¿De verdad cuesta tanto hacer una plato de pasta “normal”? La mayoría de los críos, suelen tener algún que otro problema con la comida, o cuanto menos con las presentaciones de la misma. ¿Quién no ha oído hablar de tener que camuflar las verduras, el pescado o algún tipo de carne para que puedan comérselo sin someterte a un tercer grado de preguntas? Pues copón, no me coloques un plato de pasta escondido bajo una montaña de orégano, leches. Que es que ni yo soy capaz de hincarle el diente a eso… O decorar un plato de pechuga de pollo rebozada con espolvoreado de cebollino y otras hiervas aromáticas por encima…
Algunos padres, dirán que les parece bien que los platos infantiles sean así, que cuanto más se parezcan a lo de los mayores mejor, que así se acostumbran a comer lo mismo que los demás. Pues perdonarme pero no. Porque para eso, no le pido el menú infantil, si no que le pido un menú (o plato de la carta) igual que el mío y al menos, no le plantó delante de la cara algo incomible (en la mayoría de los casos, quede claro).

Osea, que ya hemos desistido. Total, siempre acaban comiéndose lo que pedimos los demás (sea lo que sea, carne, pescado, verduras…), así que a tomar por saco los menús infantiles. Ah y por si te lo estabas preguntado, la pequeña de @LosCarcolano: #nanaescolano, sí comió algo del frío plato combinado aunque acabó picando de lo nuestro igualmente. ¡Esta es un toro! 🙂

Pero por suerte, no en todos sitios es así. También hemos tenido muy buenas experiencias pidiendo cosas “infantiles” en restaurantes. A bote pronto, me viene a la memoria el restaurante italiano que forma parte del Hotel NH Constanza de Barcelona, los cuales sin tener menú infantil en su carta, prepararon una pizza idéntica a las nuestras pero en formato “niño” que fue una maravilla para #escolanito, para su paladar y sobre todo para sentirse como uno más en la mesa y no un bicho raro que come diferente al resto y normalmente antes que el resto.
En realidad no creo que sea tan difícil poder hacer unos menús infantiles que sea simplemente eso, menús más pequeños que el resto. Que sean iguales, pero en menores cantidades. Que entiendo que para muchos padres ir a lo seguro de la pasta y la carne les evita problemas. Que lo entiendo. Pero que un plato de macarrones o espaguetis en casa seguro que también lo come a menudo ¿no? ¡Y que les encantan! Pues coñe, ¿porqué te la juegas fuera de casa a que te coloquen pimiento si sabes que a tu hijo no le gusta nada de nada y que por lo tanto no pruebe ni bocado? Que le traigan un crujiente de langostinos como el tuyo, o una pella, o una sardinas si me apuras preparadas para “ellos”. Lo mismo que te comerás tu, pero en menos cantidad y “adecuado” a ellos. ¿Qué pasa? ¿Qué entonces tendrían que ser unos menús más caros y no los 7-10€ que cuestan ahora? Vale. ¿Y? ¿Pues no pago por comer yo? Qué te crees, ¿qué no lo haría por mis hijos? Con los ojos cerrados lo haría. 😉

Y tú, ¿a favor o en contra de los menús “adecuados” a los más pequeños?

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  1. Alba dice:

    Boníssim article, quantíssima raó. Jo tinc l’altra extrem. Tinc una cosina molt mal menjadora i l’importa un rave el menú que hi hagi per adult. Ella sempre demana el menú infantil… Sigui com sigui i es trobi el que es trobi. Ara bé, després va picant de la resta de plats “o bé xq té molt bona pinta, o xq ahir va menjar pasta, o xq li pica la llengua…”

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