Un domingo cualquiera

En la edad del pavo odiaba los domingos. Todo cerrado. Se acababa el fin de semana. Me parecían bastante aburridos. Como mucho, un domingo diferente era el que íbamos al cine con amigos a media tarde. Y para cuando salíamos, ya era de noche. Ahora que soy madre ¡me encantan! Sobretodo aquellos en los que…